Aquella misma tarde la duquesa mandó recado al capellán, rogándole que pasase a su gabinete.
-??Qué me querrá?-se dijo Lázaro.-Sabrá que no ignoro su falta? Quizá entonces, aunque culpable, sienta hacia mí el desprecio que debe inspirar quien, encargado en su casa de velar por la moral, transige cobardemente con el enga?o y la deshonra. Seremos