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La Corporación

La Corporación

Author: : JulioMEspinosaJ
Genre: Fantasy
Una secta satánica ha esclavizado a la humanidad, obligándolos a trabajar de sol a sol en una corporación en donde deben llenar bolsas de su propia sangre para vendérselas a unos clientes. Dentro de la corporación los empleados son constantemente vigilados por computadoras y robots los cuales solo les permiten dormir una hora cada cinco horas.

Chapter 1 No.1

"También se le concedió el dar espíritu, y alma a la imagen de la bestia: y el hacer que todos cuantos no adorasen la imagen de la bestia, sean muertos. A este fin hará que todos los hombres peque?os, y grandes, ricos, y pobres, libres, y esclavos tengan una marca o sello en su mano derecha, o en sus frentes: Y que ninguno pueda comprar o vender, sino aquel que tiene la marca, o el nombre de la bestia, o el numero de su nombre. Aquí está el saber. Quien tenga inteligencia, calcule el número de la bestia.

Porque su número es el que forman las letras del nombre de un hombre: y el número de la bestia es seiscientos sesenta y seis".

Apocalipsis 13: 15-18.

"No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra: Pues he venido a separar al hijo de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra. Y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa. Quien ama al padre o a la madre más que a mí, no merece ser mío: y quien ama al hijo y a la hija más que a mí, tampoco merece ser mío. Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. Quien a costa de su alma conserva su vida, la perderá: y quien perdiere su vida por amor mío, la volverá a hallar".

Evangelio según San Mateo, capitulo 10: 34-39.

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Si la humanidad fue libre en algún periodo de la historia; ya ha sido olvidado, el archivo akásico cambiado, y eliminado. Para las personas de hoy (Unidades de carbono, como los llama la corporación) lo normal es la esclavitud. Uno no se rebela ante lo que es "normal", lo normal es la regla, lo único. No hay nada más allá de los límites de lo normal. Más que la soledad, el ostracismo, y la muerte. La oveja ve más allá de la cerca, y lo que siente es temor, no curiosidad. A eso ha sido reducida la humanidad; a rumiantes sin alma que solo se preocupan por hacer la suficiente lana para sus amos.

Esta historia es solo ficción, Oh... ?No lo es?

Ainoa abre tus ojos...

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NIGREDO

1

He descubierto una forma de pensar en frente de Lucy sin que ella se dé cuenta. Pensar, para mí es algo muy importante, aunque a la corporación no le guste que lo hagamos, por alguna razón le temen a nuestros pensamientos, les aterra que lo hagamos, y hacen lo que sea para evitarlo. Siento que, de alguna forma, mis emociones están siendo transmitidas al exterior de mi cuerpo por alguien superior a mí, siento que me escuchan, o me leen.

Si mantengo mis ojos al frente, y no muestro expresión alguna, puedo pensar en frente de Lucy sin ningún problema. Todavía no he llevado a cabo este plan cuando ella me está mirando, pero planeo hacerlo tan pronto se abra la puerta de mi sarcófago y mi descanso termine. Cosa que pasará en cualquier momento. No es legal lo que estoy planeando, pues, es una afrenta a la corporación, pero debo intentarlo, o si no explotaré. Porque ya no puedo acallar las voces que se apoderan de mi cabeza. El lugar de trabajo para mí, se ha convertido en un completo suplicio. Siento que en cualquier momento voy a gritar, siento que soy capaz de cualquier atrocidad, siento que le puedo hacer da?o a Lucy. Y siento, o mejor dicho, estoy segura que; Lucy merece cualquier da?o que yo le haga.

He tenido visiones en donde me veo destruyendo a Lucy; la piso, la humillo con mis pies desnudos. La lanzo por los aires y le escupo mi saliva. A veces pienso que la odio, que la detesto, mi cabeza se calienta y no puedo respirar. Odio el ver cómo me quiere tener sometida y controlada. Lo que era normal para mí, de pronto se ha convertido en mi infierno personal.

Ideas locas atraviesan mi cabeza, ideas profanas, ideas que me podrían conducir a la pena capital de ipso facto. Una en particular me dice que, yo no soy propiedad de la corporación, que yo soy un ser libre, y que estoy, de alguna forma, prisionera de algo o de alguien. Es como si dentro de mí cerebro otra persona me hablase, a veces con mi voz, a veces con la de alguien más. Esta voz, en algunas oportunidades me habla suave, pero otras veces es violenta y me pide que actúe, que haga algo. Que mate a Lucy, que destruya la pantalla, me pide que violente el logo de la corporación; aquel ojo rojo brillante que me vigila a cada instante, aquel ojo con la C en el medio, que zumba cerca de mis oídos, aquel ojo que atraviesa mi ser, como si yo fuera un papel mojado. Ojo que está presente siempre, incluso cuando duermo, cuando pienso. Incluso ahora que hablo conmigo misma, lo estoy viendo allí flotando en el medio de la nada; rígido, brillante, imponente, abstracto y eterno. Nunca me deja, siempre está allí, acompa?ándome y atormentándome. Y aquella voz quiere que yo lo destruya... ?Imposible!

?Has algo! Me dice la voz, una y otra vez. Me recrimina, me ordena, me suplica. Pero, ?Yo no sé qué hacer! Le contesto. Esta es mi vida, siempre lo ha sido, no conozco otra vida, otra forma, otro mundo, otra rutina. ?Esta es mi vida! Lo normal, lo único. Sin esta vida, no sabría qué hacer, no sabría qué hacer conmigo misma, me sentiría perdida, naufragando en algún mar eterno y solitario, la corporación, por muy mala que yo crea que es, me brinda la única vida que yo puedo concebir, me guste o no.

Aquí viene, se va a abrir la puerta de mi sarcófago. Debo poner los ojos enfrente, debo enga?ar, debo actuar. Lucy no se dará cuenta, al fin y al cabo, ella no es más que una computadora. ?Sí! creo que la puedo enga?ar. Un ser frio y altivo como ella, no puede atravesar la cubierta cálida y blanda de un ser vivo, como yo.

-?Has pensado o so?ado otra vez? - Me preguntó tan pronto se abrió la totalidad del sarcófago.

Claro que no, le conteste, con mis ojos muertos tratando de huir de su mirada electrónica y sin alma.

-Entonces; ?Por qué no me miras? – Me preguntó.

No dormí bien, Lucy. Repliqué, ?Repliqué? - Se le dije, ?Lo pensé? ?No, se lo dije! ?Se lo dije!-

-Si no descansas bien, no podrás rendir lo que se espera de ti. La corporación espera mucho de ti, Ainoa. Tú eres importante, eres una parte de un todo. Si una parte peque?a de un todo no funciona como es debido, afectará a las demás y...

La interrumpí y completé su frase: ?Toda la actividad empresarial se verá comprometida! Después puse un pie fuera del sarcófago, siempre con mi vista al frente, mirando al logo que yace enfrente de mí. Esta funcionando, Lucy no se ha dado cuenta que estoy pensando. - ?La puedo enga?ar! -

-?Por qué caminas tan lento? – Me preguntó.

Te dije, que no dormí bien, no quiero chocar y da?ar alguna maquina propiedad de la corporación.

-Está bien, pero camina más rápido. Estas retrasada por 10 segundos. Las otras unidades vivas de carbono, ya han empezado a llenar las bolsas con el líquido vital. Y tú no has hecho más que dar un par de pasos afuera de tu sarcófago.

-?Maldita Computadora! ?Lo pensé? ?Lo dije?-

-?Camina, Ainoa! - Me dijo.

?Lo pensé! definitivamente lo pensé. Entonces, está funcionando. ?Puedo ofender a Lucy sin mostrar emoción alguna!

-?Ainoa! ?Veinte segundos! – Me gritó de forma autoritaria.

Voy a sentarme en mi silla, y moveré mis manos de forma rápida, trataré de romper mi record de bolsas de líquido vital, no diré una sola palabra, así Lucy pensará que todo está normal. De ahora en adelante, no importara lo que ella me diga, no le haré caso, no le daré ese poder, ya no tienes más poder sobre mi... -?Maldita!-

-Ves, que puedes trabajar bien – Me dijo con condescendencia al ver que me movía con rapidez.

?Está funcionando, definitivamente está funcionando! Sigo pensando y ella no sospecha nada. El líquido vital sale por los tubos que están enfrente de mi escritorio, y yo, con habilidad, lleno las bolsitas, y luego las coloco en el despachador. Todo está normal.

-Para no haber dormido bien, estás trabajando muy bien, Ainoa, ya has alcanzado a las otras unidades de carbono que empezaron antes de ti... sigue trabajando así, y hoy tendrás un vaso de agua extra como pago, y tal vez 10 minutos más de sue?o. – Me dijo rozagante Lucy, sus ojos rojos brillaron más de lo usual, y la pantalla por la cual me habla, brilló más, iluminando mi peque?o aposento.

Te he enga?ado, maldita computadora, Mis manos trabajan, mis ojos miran los tubos, pero mi mente es libre. Ahora te puedo maldecir, te puedo matar como yo quiera y tú no te darás cuenta, ahora puedo pensar solo en mí y dejar de lado la misión y visión de la empresa. Ahora puedo especular en una vida fuera de la corporación, puedo imaginarme dejando de lado estas estúpidas bolsitas con este líquido espeso, rojo y amargo, y verme corriendo en una pradera verde con varios pajarillos color marrón siguiéndome de cerca. ?Sí! Mis manos se mueven más rápido cuando mi mente es libre...

-Dime, Ainoa: ?Cuál es la misión de la empresa? – Me interrumpió.

?La misión? - No la recuerdo, no sé qué decir, pero debo decirle algo o si no va a darse cuenta que estoy pensando...- La misión de la corporación es... - ?Lo dije o lo pensé?-

-Sí, continua, ??Cuál es?!

-?Lo dije, que bien...! - La misión de la corporación es brindar un excelente ambiente laboral para satisfacer las necesidades de los clientes externos e internos. Ser cada vez más competitivos para así satisfacer todas las necesidades de nuestros clientes... - ?Clientes! ?Quiénes son estos clientes? ?Serán como yo? ?Más altos, más bajos? ?Dónde vivirán? ?Qué harán con estas bolsitas? ?Las beberán? ?Se ba?aran con ellas? -

-Ainoa, que sigue después de "clientes"... ?Has olvidado la misión de la corporación? ?Estás pensando?

No, claro que no. No estoy pensando, definitivamente NO lo estoy haciendo.

-Pues, por tu bien, es mejor que así sea. Ya tú sabes que pensar es un acto de rebeldía en contra de la corporación.

Lo sé, Lucy. Es que no dormí bien, ya te dije, por eso no me salen las palabras.

-Tendré, entonces que medicarte otra vez. Pues no puedo permitir que bajes en tu desempe?o.

Claro que no, yo no quiero defraudarte a ti, a la corporación, o a mi supervisor.

-Solo porque has trabajado rápido, y ya has superado a las otras unidades, no reportaré esta falta con el supervisor, pero si vuelve a suceder...

Nunca, jamás, Lucy, te prometo, que nunca jamás, olvidare de nuevo la misión de la corporación.

Chapter 2 No.2

-Por tu bien, espero que así sea. La próxima vez no tendré contemplación contigo, no importa lo bien que trabajes, se lo diré sin pensarlo al supervisor.

Gracias corporación, gracias Lucy... -?Maldita maquina!-

-Dentro de 5 horas, antes de tu descanso, tomaras la pastilla para dormir.

Si, Lucy, gracias Lucy. Gracias corporación por pensar en mi salud.

2

?Ya habrán pasado las cinco horas? Es difícil saber qué hora es, a la corporación no le gusta que sepamos en qué etapa de nuestra jornada estamos. Así que lo mejor es concentrarse en lo que uno hace y dejar de estar consciente del tiempo. Y para hacer esto, yo me concentro en lo que mis manos hacen; las muevo de un lado a otro con maestría, con la izquierda abro la llave por la cual sale el líquido vital, con la derecha coloco la bolsa debajo de la llave, cuando la peque?a bolsa se llena, libero mi mano izquierda y cierro con esta la bolsa, luego con la derecha deposito la bolsa en el despachador. Esto lo repito unas mil o dos mil veces en cinco horas. Lucy me evalúa al terminar la jornada. Si ella considera que cumplí, me envía a dormir en mi sarcófago por una hora. Si no cumplí, la computadora me obligará a trabajar una hora más hasta que cumpla mi tarea a cabalidad. Después de repetir este ritual laboral por tres jornadas, es decir 15 horas, me dan un vaso de agua, y a veces algo de comer.

Cada diez o veinte jornadas nos sacan de nuestros aposentos y nos dejan convivir con las otras unidades de carbono. A mi hace rato que no me dejan salir, no recuerdo cuando fue la última vez que lo hice. Tal vez hace cien o doscientas jornadas atrás, no lo recuerdo. Obviamente Lucy me dice que, esto es por mi bien, pues cuando tengo contacto con otra unidad, mi mente divaga y me cuesta concentrarme en mis obligaciones, y así, la corporación pierde. ?Maldita sea! Siempre con eso de la corporación. Yo dudo mucho que la corporación pierda conmigo, es decir: si yo pienso, o no pienso, si trabajo o no, la corporación no pierde, ellos siempre ganan. ?Aquí estoy! ?Siempre estoy aquí en mi aposento! El hecho de estar aquí confinada, hace a la corporación gane. Y a mí me convierte en una perdedora. Antes era sumisa y trabajaba por el agua, ahora creo que la vida debe ser algo más que llenar bolsas. Por supuesto, si le pregunto a Lucy, ella me dirá que la corporación hace todo lo posible por mi felicidad, que mi felicidad es su ganancia, que esas bolsas que yo lleno satisfacen a los clientes, y que esa satisfacción debe ser mi felicidad y mi único motivo para vivir. Pero, ??Y de mis necesidades qué?! ?Yo quiero ser una clienta! ?Cómo puedo ser un cliente? Cambiaria esta supuesta felicidad de la cual gozo, por ser una cliente al menos por una solo jornada. Cinco horas siendo cliente, y moriría feliz.

Yo veo a los clientes como seres iluminados; tal vez midan unos dos o tres metros, de cabelleras amarillas, u?as perfectas, cuerpos esbeltos, seres míticos, intocables, inalcanzables, superiores, eternos. Si, eternos como el ojo de la corporación. A veces, cuando Lucy no me ve, escupo en una de las bolsas, porque quiero que algún cliente saboree mi saliva, sienta mi ser, se alimente de mi tristeza. Quiero que mi imagen se materialice en su cabeza. Quiero que sepa de mi sufrimiento, que sepa que estoy aquí para él, que cada movimiento que mi cuerpo hace es para su satisfacción, que no tengo el derecho de pensar. Aunque, no creo que le importe, él estará allá donde quiera que viva, y tal vez piense que me está haciendo un favor al beber del producto que yo manufacture.

-Ainoa, ?Por qué te has quedado quieta?

Ya se han acabado las cinco horas.

-Eso tú no lo sabes. – Me contestó Lucy.

La alarma sonó.

Allí está la alarma. Siempre puntual. No me mires así, Lucy, de alguna forma mi cuerpo se ha acostumbrado a ella y sé, segundos antes, que está por sonar.

-Me preocupa mucho que sepas que la alarma esta por sonar. Creo que eso denota que estás pensando.

Al contrario, Lucy, eso denota que yo ya no estoy pensando.

-Explícame esa lógica.

Mi mente, Lucy, se ha fusionado al tal punto con la corporación, que la puedo sentir hablándole a mi subconsciente.

-Argumento válido, Ainoa. ?Te felicito! Además, veo que has superado a las demás unidades de carbono de este departamento. Sigue así, y tal vez, más temprano que tarde te levante el castigo y te permita dejar tus aposentos.

Gracias Lucy, gracias corporación. -?Está funcionando! ?Definitivamente está funcionando! Pensar me hace más inteligente, puedo enga?ar a Lucy, y espero en un futuro poder encontrar una forma de salir de aquí.-

?Oh, no! El supervisor viene. Siento sus pasos, escucho sus pasos acercándose a mis aposentos. ?Será que viene a mí? O, Tal vez solo pase por enfrente de mi cuarto, pero se dirija hacia otra parte. ?No! ?Viene hacia mí! Lucy ha empezado a empotrar el largo cuello metálico que le permite mover la pantalla por todo mi aposento en el escritorio en el cual yo trabajo. Me arriesgaré a preguntarle...

Lucy; acaso viene el supervisor...

-Claro que sí – me contestó rápidamente – Yo lo he llamado.

Puedo preguntarte: ?Por qué, le has pedido que venga?

-Necesito que escanee tu mente, pues yo no lo puedo hacer, creo que me estas enga?ando.

?No te estoy enga?ando! ?Por qué no confías en mí?

Chapter 3 No.3

-Esto no se trata de confianza, esto es un negocio. Y yo deseo saber, si mi unidad de carbono está trabajando como es debido, o me está enga?ando.

Me desconciertas, Lucy, primero me felicitas y luego: esto.

-Tu desconcierto me tiene sin cuidado, Ainoa. Yo solo hago mi trabajo.

La puerta de mi aposento se abre lentamente; un humo grisáceo entra por la abertura de la puerta, el exosqueleto metálico de mi supervisor es revelado ante mis ojos; parece un espectro, un dios. Esa estructura metálica que pretende simular el cuerpo de nosotros, las unidades de carbono, pero que falla en esa pretensión; pues es demasiado perfecto, se acerca lentamente hasta mí. Sus ojos rojos me miran, me escrutan, me desnudan. ?Ainoa! ?Cómo has estado? Me dice. Muy bien, se?or supervisor. Le contesto con rapidez. Sus ojos rojos se posan ahora en Lucy, quien lo mira con respeto y algo de miedo, desde mi escritorio, muy cerca de la llave por la cual sale el líquido vital.

-Y tu Lucy, ?Cómo has estado? –Le preguntó.

-Muy bien, se?or – Contestó insulsamente la fría máquina.

Tras la respuesta de Lucy, del pecho el supervisor salió una entena que mide de unos 5 centímetros de diámetro. ?No te muevas, Ainoa! Esto será rápido, me dice con tranquilidad.

??Qué voy a hacer ahora?! Si descubre que estoy pensando, estoy perdida. ?La antena está cada vez más cerca! Creo que estoy sudando, siento que gotas de mi sudor se deslizan a través de mi rostro y frente, pero si me las limpio, Lucy empezará a sospechar. Lucy me mira, tal vez ya sospeche, debo hacer algo, ?Oh no! ya la antena esta sobre mi cabeza... ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! Esta alegando la antena de mi cabeza. Lucy lo mira, ambos comparten miradas, ?Qué significara? ??Los estoy mirando?! ?No los mires, Ainoa!

-Ainoa, ?Estás pensando? – Me preguntó el supervisor.

Negativo, se?or. Estoy preocupada, que es distinto, pues Lucy está muy cerca de la llave por la cual sale el líquido vital, y si se realiza un movimiento brusco, tal vez haga algún da?o.

-Lucy... - Le dijo el supervisor a la computadora, con su tono metálico y carrasposo característico – Ainoa tiene razón, estas muy cerca, ?Muévete!

-Lo tendré, se?or, lo tendré – Contestó ella. – Pero, dígame, ?Qué hay con Ainoa? ?Está pensando?

-No encuentro nada anormal en sus ondas cerebrales, solo una peque?a fluctuación, pero nada anormal. Creo que su preocupación es genuina.

Sí se?or, lo es. Mi preocupación es muy genuina. El bienestar de la corporación es lo único que habita en mi mente.

-Pues, te felicito, Ainoa, hoy has sido la más rápida y eficaz. Creo que tal vez te has ganado que te levantemos tu castigo – Me dijo, luego miro a Lucy – Al finalizar la siguiente jornada, Ainoa puede salir al patio de labores, pero no podrá, por ahora, tener contacto con otras unidades de carbono – Volvió su mirada hacia mí - Pero, si te sigues portando bien, te levantaremos el castigo muy pronto.

Gracias se?or, gracias se?or, gracias corporación. Se?or, una última cosa; tengo sed, ?Podría tomar agua?

-??Qué pasa, Lucy?! Dale agua a Ainoa, que se lo ha ganado. – Le dijo el supervisor a Lucy, mientras se dirigía a la puerta.

Gracias se?or. -?Qué bien! ?Lo enga?e!-

-Toma tu agua, Ainoa – Me dijo Lucy.

De un peque?o compartimiento en la pared salió un enorme vaso de agua. ?Debe estar helada! Mi boca se hace agua... ?La voy a beber con celeridad!

-?Toma despacio, Ainoa! Recuerda lo que te paso la última vez, casi te ahogas.

-?Maldita déjame beber en paz, si me quiero ahogar, pues me ahogare, es mi vida! -Claro que sí, Lucy, gracias por preocuparte por mí. -?Maldita!-

3

No fue la próxima jornada, como había decretado el supervisor, tuve que esperar 2 jornadas más para que Lucy me permitiese salir de mi aposento. A "ellas" se les permite desobedecer a los supervisores, y con "ellas" me refiero; a las computadoras que nos controlan. "Ellas" gozan de esa autonomía, que a mi modo de ver no merecen. Ellas, esas cosas, no están vivas, "ellas" no son reales; son objetos, seres inertes, fríos y viles. Creo, además, que ellas nos envidian, pues su vida no es más que una imitación, una falsificación si se quiere. Por eso, tengo la impresión que, Lucy no me quería dejar salir. Odiosa como ella es, seguía empe?ada en la idea que yo estaba pensando, aunque el escaneo del supervisor haya probado lo contrario. Al final no tuvo otra opción más que permitirme salir, pues mi desempe?o fue muy bueno.

De pronto me dejen comer algo... Ya he olvidado lo placentero que es comer. No importa que lo que me den, no importa si es feo o simple, el solo hecho de tener comida en mi boca, masticarla y tragarla es un logro, un triunfo, y una bofetada esa cosa llamada Lucy.

Comer, para nosotras las unidades, es una sensación agradable, un éxtasis indescifrable. Por eso a la corporación no le gusta que comamos, pues todo lo que nos de placer a ellos les irrita. Les molesta que seamos felices, siempre quieren que estemos tristes. Pareciera que se alimentaran de nuestra tristeza, tal vez, el llenar las bolsas con el líquido vital es solo una: "actividad excusa" para orde?ar nuestra soledad.

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