Batiste perdió toda esperanza de vivir tranquilo en sus tierras.
La huerta entera volvía á levantarse contra él. Otra vez tuvo que aislarse en la barraca con su familia, vivir en perpetuo vacío, como un apestado, como una fiera enjaulada á la que todos ense?aban el pu?o desde lejos.
Su mujer le había contado al día siguiente cómo fué conducid